domingo, 15 de diciembre de 2013

60 años de la parroquia "S. Francisco Javier", en Lidice - Caracas

Prot. 118/11-15
Caracas, 03 de diciembre del 2013
Fiesta de San Francisco Javier
Muy queridos hermanos frailes,
Amados y estimados feligreses
de la Parroquia “San Francisco Javier”,
¡El Señor les dé la paz!

Quisiera hoy unirme a la celebración del 60º aniversario de la parroquia a través de esta carta, con la cual me hago portavoz de todos los frailes de la Custodia, quienes están presentes espiritualmente, rezando y alegrándose con todos ustedes. Por cierto, los que han pasado por esta comunidad y han podido saborear su cariño y amabilidad lo vivirán de manera aún más intensa, y les costará no poder presenciar a su celebración.

¡60 años!En muchos países del mundo es edad para jubilarse y vivir de pensión, a veces pasivamente. Para nosotros, al contrario, constituye una etapa importante en el anhelo de encuentro con el Señor que viene, a quien queremos preparar el camino, y cuyo Reino tenemos que ir realizando, en nuestros corazones y en nuestro entorno. Es ocasión propicia para renovar el compromiso de anuncio y testimonio de vida, haciendo hincapié sobre la palabra de Dios y el conocimiento amoroso de nuestra gente, de las necesidades humanas y espirituales del barrio, de la historia política y social en la que estamos llamados a actuar como discípulos alegres de Jesucristo.
Una misión, ésta, a la cual nos impulsa el santo de quien nuestra comunidad parroquial lleva el nombre, San Francisco Javier, patrono de las misiones y los misioneros. Por esto mismo, deberíamos sentir fuerte la vocación a la misionariedad. Nuestro barrio, la ciudad de Caracas, toda Venezuela necesitan del anuncio del evangelio de Jesús, en palabras y obras, para poner a un lado conflictos entre las partes e intereses egoisticos; para ir construyendo una patria donde albergue la paz, el diálogo, el respeto, la tolerancia, la honradez y honestidad. Este tiempo de Adviento nos llama a realizar una civilización del amor, teniendo a Cristo como ejemplo. Él es modelo sublime de evangelización, siendo la Palabra hecha carne, expresión máxima de la misión de Dios para con los hombres.

Papa Francisco está insistiendo mucho sobre el ser misioneros de la Iglesia y de todo cristiano. Pertenece a nuestro adn de bautizados el compromiso evangelizador. Aún más se debe percibir como parte de la identidad de una parroquia dedicada al santo patrono de las misiones. No tener ánimo misionero podría casi significar, para los feligreses de esta comunidad, traicionar o irrespetar su identidad particular, cuyas raíces se hallan en el santo que se honran tener como patrono. Cuidemos a que estas celebraciones aniversarias den frutos de conversión y santidad, para que no se apliquen a nosotros las palabras de otro San Francisco, el de Asís, que decía: “Por eso, es grandemente vergonzoso para nosotros, los siervos de Dios, que los santos hicieron las obras y nosotros, con referirlas, queremos recibir gloria y honor” (Adm 6).

Me gustaría subrayar dos aspectos más. Primero, felicitarles por la idea de prepararse a esta fiesta mediante la celebración de un novenario, invitando a los sacerdotes que han tenido un rol importante en la formación y desarrollo de la comunidad cristiana en Lídice. Hacer memoria es muy importante, porque nos permite reconocer el camino de Dios en nuestras vidas y en nuestro barrio, y nos ayuda a comprometernos por un renovado impulso de conversión y evangelización.
Segundo, felicitarles por la remodelación de la capilla del Santísimo, que han decidido realizar y terminar con vista a esta circunstancia. Que verdaderamente esta capilla, donde está presente Jesús vivo en el sacramento, se torne el corazón de la comunidad cristiana, donde encontrarse en intimidad con Dios. Sin este encuentro y sin la luz de la Palabra, corremos el riesgo de apartarnos del pensamiento y de los sentimientos de Jesús, vaciando de contenido evangélico y de alegría cristiana nuestro anuncio y testimonio.

Quiero terminar con la oración litúrgica del día del santo patrono de su comunidad, que estamos celebrando hoy. “Señor, Dios nuestro, que quisiste que numerosos pueblos llegaran a conocerte por medio de la predicación de San Francisco Javier, concede a todos los bautizados un gran celo por la propagación de la fe, para que así tu Iglesia pueda alegrarse de ver aumentados sus hijos en todo el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”. 
fray Matteo Ornelli
Custodio provincial

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