martes, 14 de agosto de 2012

60º de sacerdocio de fray Luigi Policarpo


PROVINCIA DI PUGLIA DEI SANTI NICOLA E ANGELO
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DEI FRATI MINORI CONVENTUALI
Curia provinciale - Via Gentile, 92 - I 70126 BARI ITALY  
Tel. 080-5491272; Fax 080-5491989; E-mail  curiapulia@iol.it  

Prot. n. 292/09-13 Ruvo di Puglia, 13 agosto 2012

Oggetto: 60° di sacerdozio di fra Luigi Policarpo.

Carissimo fra Luigi,
        
al Signore la gratitudine per il tuo 60° anniversario di sacerdozio ed a te il mio personale ringraziamento.
Desidero ringraziarti fraternamente e sono certo di interpretare anche i sentimenti dei confratelli della Provincia e dei frati della Provincia dello Zambia per tutto quanto hai compiuto nel corso di questi sessant’anni di vita sacerdotale, e in modo speciale per la maggior parte degli anni di ministero e di servizio missionario offerto con instancabile abnegazione su molti fronti e particolarmente nella formazione e a servizio delle Diocesi dello Zambia. 
Noi e la Provincia dello Zambia ti siamo grati per il dono della tua vita nella prima evangelizzazione e ancora oggi nella nuova evangelizzazione per far accogliere la fede ai vicini ed ai lontani ed a tutti continui ad indicare, con la tua testimonianza, che siamo chiamati ad un grande impegno missionario, che tutta la Chiesa è chiamata a convergere con ogni sforzo pastorale ad annunciare Cristo, Salvatore dell’uomo, a mettere Cristo al centro di tutta la vita e l’azione della Chiesa. 
L’augurio sincero di spenderti ancora per la comunione e la missione con questo semplice e impegnativo augurio di santità di papa Benedetto XVI che faccio mio: «“Il sacerdozio è l’amore del Cuore di Gesù” (S. Giovanni M. Vianney). Come non ricordare con commozione che direttamente da questo Cuore è scaturito il dono del nostro ministero sacerdotale? Come dimenticare che noi presbiteri siamo stati consacrati per servire, umilmente e autorevolmente, il sacerdozio comune dei fedeli? La nostra è una missione indispensabile per la Chiesa e per il mondo, che domanda fedeltà piena a Cristo ed incessante unione con Lui; questo rimanere nel suo amore esige cioè che tendiamo costantemente alla santità». 

Il Signore ci dia pace!
Fra Michele Pellegrini OFMConv.
ministro provinciale




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M. R. P. Luigi Policarpo
IRSINA

jueves, 26 de julio de 2012

Ante las Próximas Elecciones


XCVIII Asamblea Plenaria Ordinaria
Comunicado “Ante las Próximas Elecciones
Caracas, 12 de julio de 2012

1. Como pastores de la Iglesia Católica y como ciudadanos, nos dirigimos de nuevo a todos los venezolanos ante la proximidad de las jornadas electorales. Les invitamos, en particular, a tomar conciencia de la relevancia del acto electoral del 7 de Octubre.

2. Esta elección del Presidente de la República es, en efecto, un acontecimiento de particular importancia en  la vida de nuestra sociedad democrática, porque definirá profundamente el futuro del país. Para seguir construyendo la democracia en Venezuela, es fundamental el voto de cada uno de los ciudadanos, el cual deberá proyectarse en otras acciones. La elección es una parte, y no el final, de todo un proceso, porque después del 7 de Octubre, la vida nacional ha de continuar su curso normal. Es necesario que todos tomemos conciencia de nuestra responsabilidad pues la elección nos compete e interesa a todos.  Nadie debe sentirse excluido ni exento del derecho y el deber moral de sufragar válidamente.

3. La campaña electoral debe ser vista como un proceso pedagógico. En este sentido, los candidatos deben utilizar este tiempo para la presentación de un proyecto político eficiente con propuestas que respondan a las grandes necesidades e intereses del pueblo, y puedan ser evaluadas en el tiempo a través de dichos programas. De aquí, la necesidad de que los electores los tengan en sus manos con antelación. Por otra parte, esto exige abandonar, como tácticas electorales, la violencia política y el ventajismo en el uso de los recursos del Estado, la descalificación personal y las falsas promesas, ya que ellas sólo confunden y frustran a los electores.

4.  Los resultados de la contienda electoral deberán conducir al país al reencuentro nacional y a un llamado a todos los venezolanos, sin distinción alguna, a cooperar con un proyecto común de nación.  Tal como lo dijimos en nuestra Exhortación al comienzo de año, “El deseo y la necesidad de reconciliación implican  establecer la convivencia nacional a partir del respeto y aprecio mutuo, el efectivo reconocimiento del pluralismo político-ideológico, cultural y religioso, y la correspondiente tolerancia hacia los demás.  Esta tolerancia, o mejor, aceptación del “otro”,  en la perspectiva del bien común, favorecerá un clima político-social idóneo para el entendimiento mutuo y para superar la agobiante polarización que padecemos” (Exhortación Pastoral 2012: Año de la Reconciliación Nacional, 4, 12 de Enero de 2.012).

5. El Consejo Nacional Electoral, supremo responsable de la transparencia del proceso y del clima de confianza que debe acompañarlo, de acuerdo a las facultades que le otorga la Constitución y con la clara conciencia de que no se trata sólo de ofrecer la competencia jurídica y técnica para su realización, no debe escatimar mecanismos de información al ciudadano sobre todas las implicaciones del acto electoral.

6. Es fundamental que el Consejo Nacional Electoral ofrezca la garantía de que la opción del elector no podrá ser alterada, que será resguardado el secreto del voto y que los ciudadanos no encontrarán obstáculos para ejercer su derecho. Para ello es indispensable que los representantes de los partidos políticos participen en la observación de los escrutinios en todas sus fases. La presencia de observadores internacionales es un factor que ayudará a evidenciar la transparencia del proceso. El organismo electoral debe, de manera razonable, dar a conocer los resultados a la brevedad posible. Teniendo uno de los mejores sistemas electorales del Continente, con la tecnología más avanzada, no hay razones técnicas para que el pueblo se vea sometido a una angustiosa espera. La existencia de tales garantías será el mejor aval para respetar las normas establecidas y acatar la voluntad expresada por la mayoría.

7. En una campaña electoral democrática, el Estado y el Gobierno deben garantizar el cumplimiento de las leyes y normas que lo sustentan, el clima de seguridad y el equilibrio en el uso de los medios de comunicación y otros recursos electorales. Los reclamos y protestas razonables deberán hacerse por los cauces institucionales.

8. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana está al servicio de la nación y no de una parcialidad política; es garante de la constitucionalidad y del respeto a la voluntad de los electores. Los integrantes del Plan República están llamados a velar por el desarrollo seguro, pacífico y confiable del evento comicial.

9. Los miembros y los testigos de las mesas de votación deben propiciar un sano ambiente de convivencia y de trabajo en los Centros Electorales, que facilite el sufragio, fomente el respeto mutuo y promueva la colaboración entre todos. Cada Centro Electoral, cada mesa, debe ser un lugar en que se haga patente la vivencia de la democracia, la valoración de la ciudadanía y la aceptación de la diversidad de opciones y opiniones.

10. Desde ahora, invitamos a los creyentes a elevar sus oraciones a Dios, Señor de nuestra historia, por el éxito del proceso electoral y la paz social y política de Venezuela. Bendecimos las diversas propuestas de oración que tanto grupos de fieles como parroquias han venido realizando a favor de un proceso electoral democrático, transparente y pacífico. Oremos para que el Espíritu Santo nos conceda a todos la sabiduría e inteligencia espiritual que necesitamos para convivir  pacíficamente en la tolerancia y el respeto mutuo. 

11. Invocamos la protección de Ntra. Sra. de Coromoto, Patrona de Venezuela, e impartimos con afecto nuestra bendición a todos los venezolanos y residentes en el país.

Firman los Arzobispos y Obispos de Venezuela

martes, 10 de julio de 2012

Salida de fray Gerardo M. Daprile de la Orden

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Prot. n. 284/09-13   Bari, 4 luglio 2012

Oggetto: Passaggio di fra Gerardo M. Daprile ai Francescani dell’Immacolata.

Carissimi fratelli, il Signore ci dia pace! 
Con la presente comunico che trascorso appena un mese e mezzo dopo il trasferimento nella fraternità di Spinazzola, il confratello fra Gerardo M. ha chiesto il passaggio ad altro Istituto.
Conseguentemente è pervenuto il consenso del Ministro generale con il suo Definitorio per il passaggio alla Congregazione dei Frati Francescani dell’Immacolata (FI), di fra Gerardo Maria Daprile, sacerdote professo della Provincia di Puglia dei Frati Minori Conventuali, a norma del can. 684§ 1- 2 del CIC e del n. 46 § 1 delle nostre Costituzioni.
Il 13 giugno egli si è trasferito a Frigento.
A padre Gerardo M. la gratitudine per la testimonianza nella nostra Famiglia e l’augurio sincero di spendersi ancora per la comunione e la missione.
A padre Stefano M., superiore generale dei Francescani dell’Immacolata la gratitudine d’aver accolto il confratello e l’augurio di fedeltà piena a Cristo ed incessante unione con Lui. 
Il Serafico Padre San Francesco interceda e ci accompagni nel nostro cammino.
Fra Michele Pellegrini OFMConv. 
ministro provinciale


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Ai frati, 
della Puglia e del Venezuela
SEDI

Carissimo Padre Michele Pellegrini: Ave Maria! Come sta?
Avrà la bontà di 'passare' queste poche linee di saluto ai confratelli della provincia religiosa? In verità non mi trovo in grado di farlo io. E poi è molto meglio farlo attraverso di lei. Muchisimas gracias por el servicio y por todo.
Ave Maria!
pGerardoMaria
 

50º de sacerdocio de fray Giuseppe Rolli y fray Pietro Carluccio


PROVINCIA DI PUGLIA DEI SANTI NICOLA E ANGELO
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Prot. n. 283/09-13 Bari, 3 luglio 2012

Oggetto: 50° di sacerdozio di fra Giuseppe Rolli e fra Pietro Carluccio.

Carissimi padre Giuseppe e padre Pietro,
desidero anzitutto porgere l’augurio fraterno, il sostegno spirituale per il vostro 50° anniversario di sacerdozio e assicurare la mia preghiera al Signore, nella consolante certezza che Egli “ama chi dona con gioia” (2 Cor 9,7).
La vostra ordinazione è avvenuta l’8 luglio 1962 a Copertino ed entrambi avete offerto il vostro ministero sacerdotale e continuate a farlo con dedizione nelle comunità ove il Signore vi ha chiamati e per questo desidero ringraziarvi con simpatia per tutto quanto avete compiuto nel corso di mezzo secolo sacerdotale.
Seguire il Signore, la legge dell’Amore crea una coscienza illuminata dall’amore e dalla verità e conduce il cuore e la vita a vivere nel dono di sé, a realizzarsi nel profondo.
Carissimi confratelli è il Signore che dona la vita in abbondanza, che dona l’acqua che irriga e feconda. E’ Lui l’acqua viva della grazia, che vivifica l’anima, la disseta nelle arsure delle proprie fragilità, la feconda nelle sue aridità, la incoraggia per guardare avanti.
E’ l’acqua dei “pellegrini e forestieri” nei deserti del nostro andare terreno. Per questo non dobbiamo temere. 
Anche nelle vicende complesse delle vita, davanti alle prove e alle incertezze, non dobbiamo perdere la fiducia; dobbiamo mantenere la speranza non tanto nelle nostre forze o nei nostri programmi, ma nel Signore che non ci abbandona, nella possibilità di capirci, di guardare a Lui insieme e quindi al nostro futuro. 
Accogliete questo semplice e impegnativo augurio di santità con sincerità e affetto per il vostro giubileo sacerdotale. 
La Mamma della Grottella, il confratello San Giuseppe da Copertino ed il Serafico Padre San Francesco vi proteggano.


Il Signore ci dia pace!
Fra Michele Pellegrini OFMConv.
ministro provinciale



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M. R. P. Giuseppe Rolli M. R. P. Pietro Carluccio
Convento San Giuseppe da Copertino Convento S. Francesco d’Assisi
73043 COPERTINO (LE) 70126 BARI 

martes, 3 de julio de 2012

Llegada de fray José Alberto a Roma


Sea alabado Jesucristo!!
Me imagino que después de estas horas transcurridas desearán tener algunas noticias y primeras impresiones de esta experiencia, (escribo sin acentos porque no los consigo en el teclado… puse los acentos, pero dejo la frase para respetar la originalidad del texto).
El sábado después de despedirme de mis queridos padres, familiares y amigos pasé por inmigración sin ningún problema y luego busqué la puerta de embarque, allí sentado me comuniqué con mis hermanas, papá y mamá... mi corazón estaba un poco confundido entre alegría, tristeza, nostalgia, pero vinieron a mi mente aquellas palabras del Beato Juan XIII que fray Pedro nos decía en el noviciado "LA VOLUNTAD DE DIOS ES NUESTRA PAZ" y volví a estar tranquilo... tal vez no debería sentir gran euforia ni tristeza, sino solamente PAZ, Jesús me la regaló esa noche y ese sentimiento me ha acompañado sin abandonarme.
El vuelo tardó un poco en salir de Venezuela porque el embarque fue lento, fui ubicado entre los primeros puestos al centro del avión. Durante el viaje disfrute de dos películas (mis primeros 3 euros los gasté comprando auriculares), una cena, un desayuno y un rato de sueño. Al llegar a Madrid avisaron que solo teníamos media hora para realizar el cambio de vuelo así que apenas dieron la señal tomé mi maleta de mano y caminé rápidamente siguiendo las indicaciones y algunas personas que había visto en el vuelo. Me registré y camine y camine... me registraron de nuevo junto con el equipaje de mano y tuvimos que esperar una bus que nos llevó hasta el otro terminal y al llegar caminar de nuevo para alcanzar la puerta de embarque. La escala es difícil pero no imposible, hay que estar atento y preguntar, hay gente que se la pasa viajando.
Llegué a la puerta de embarque con una hora de anticipación y sin embargo el vuelo se retrasó media hora, allí me tomé un agua mineral y caminé un poco, para embarcar de nuevo otro bus hasta el avión y salir de Madrid. El vuelo duró como dos horas y allí sí quedé junto a la ventana de forma que me mantuve despierto y pude apreciar bellas cosas. Apenas llegar esperé con calma para bajarme y caminar tras rostros conocidos para conseguir la correa del equipaje, busqué el vuelo en una inmensa pizarra electrónica y AFORTUNADAMENTE me conseguí con una pareja de peruanos con los que me acompañé y ayudamos a buscar las maletas.
Al tener todo en mano nos dispusimos a buscar la salida, un poco de caminata hasta ver a través de la puerta abierta a mis dos hermanos fray Jesús y fray Carlos que me esperaban en todo el centro teniendo en alto la bandera de Venezuela y saludando con grandes sonrisas. Nos estrechamos en un abrazo lleno de emoción y fraternidad y les comuniqué brevemente la experiencia de vuelo, conocí a otro fraile que venía manejando que no recuerdo el nombre así como el de tantos otros.
De allí salimos al colegio, alrededor de veinte minutos para llegar. Es una gran estructura de bonitos espacios que había contemplado repetidamente por fotos.
Me condujeron a una habitación provisional en el tercer piso y luego subimos al cuarto piso donde luego iré a dormir. La temperatura alrededor de los 32 ° pero soportable. Luego un buen baño y llegue al final del rezo de vísperas porque no conseguía algunas cosas en la maleta y estaba embalada...
Al ir a la cena como casi a las 8:00 pm aun el sol resplandecía en el cielo, allí conocí a otros frailes y disfrutamos una rica cena. Al finalizar fray Carlos me llevó a caminar por todos los alrededores y lugares del Colegio para ambientarme un poco. Más tarde fuimos a ver el partido con sus sorprendentes resultados y a su vez fray Jesús me entregó las liturgias en italiano que pertenecieron a fray Javier, además de un libro para que lea ya en la lengua y me acostumbre.
Cuando la noche ya había entrado en Roma me fui a dormir junto a un ventilador que me consiguió fray Carlos y un reloj despertador de fray Jesús, ya cuando estaba en el primer estado de letargo recibí la llamada de fray Matteo para saludar. Luego un buen descanso.
Esta mañana la santa misa con los hermanos, el desayuno y salimos a la ciudad, un poco en tren y otro en bus para disfrutar de la bella ciudad, pasamos por el coliseo, el foro romano, el Gesú y otros atractivos lugares. Fue una gran emoción el llegar a la plaza san Pedro y ver sus dos brazos de columnas abiertos donde me sentí acogido por la santa Iglesia. La cola para entrar era bastante larga pero luego durante el curso nos llevarán a conocer por dentro.
Junto a fray Carlos y otro hermano de la India dimos unas cuantas vueltas para comprar cosas que ellos llevarán a su retorno. A medio día nos encontramos en el colegio para el almuerzo y luego ayudar a unas hermanas que andan de mudanza. Después de una buena y calurosa siesta, un rato de lectura y caminata me vine a escribir mientras que me tomé casi un litro de agua.
Esto ha sido lo que he experimentado estos momentos, todo de lo mejor, me he sentido bien acogido y tengo grandes expectativas con esta experiencia que Dios y la Orden me están brindando.
Un abrazo fraterno a todos. Siempre de ustedes unido a su amor Eucarístico

fray José del Niño Jesús 
(esto está sin revisión, así que disculpen los seguros errores)

jueves, 7 de junio de 2012

Muerte de fray Contardo Miglioranza


MIGLIORANZA Contardo (Antonio); † 6.06.2012
sacerdos Prov. Rioplatensis;
n. 17.06.1924, Laghi di Cittadella (PD, Italia) 
prof. temp. 14.09.1942,
prof. soll. 04.10.1945
ord. sac. 13.03.1949

Queridos hermanos:

El miércoles 6 de junio, hacia las 20.50 horas, la “hermana muerte” llegó  para conducir hacia la pascua eterna a nuestro hermano Contardo Miglioranza, internado desde hacía exactamente un mes en la clínica “Ateneo” del centro de Buenos Aires.
Las 33 horas de velatorio transcurridas en el templo de la parroquia “Nuestra Señora de Las Gracias” (Cóndor 2150 de Buenos Aires) fueron ritmadas por cuatro celebraciones eucarísticas, una de ellas presidida por el obispo auxiliar y vicario arquidiocesano de la zona Flores, Mons. Luis Alberto Fernández.
Frailes; fieles; religiosas y religiosos vecinos; hermanos de la OFS; amigos; colaboradores; docentes; alumnos; antiguos y nuevos parroquianos y admiradores de la figura de fray Contardo, acompañaron el último adiós a nuestro hermano.
Recibimos también numerosos saludos, comenzando por el mismo Cardenal Jorge Mario Bergoglio s.j., arzobispo de Buenos Aires; luego: frailes de la provincia madre “San Antonio” de Padua; frailes de toda América Latina; representantes de empresas editoras o comerciantes de libros; periodistas del ámbito eclesiástico, etc. Su muerte fue también noticia del informativo electrónico del Clero y de la Agencia de información AICA.
Desde Roma, el Definitorio general de la Orden envió saludos y ofreció en sufragio de Fray Contardo la Santa misa, en la que no faltó un homenaje a quien tuvo la dicha de recibir el doctorado Honoris causa por la Pontificia Facultad Teológica San Buenaventura de aquella ciudad eterna.
Desde el viernes 7 de junio a las 10.00 horas, sus restos descansan en el cementerio de Moreno (Provincia de Buenos Aires), adonde llegó acompañado de un buen número de personas para participar del último tramo del rito de las exequias.
Fray Contardo había sufrido un importante quebranto de salud ya a inicios de 2010, del que se había repuesto satisfactoriamente gracias a la ayuda de los frailes de la comunidad “Nuestra Señora de Las Gracias”, del personal de la casa y del mismo fray Contardo, con su ánimo vital, sus hábitos sanos y su sistemática y devota oración. Desde entonces, sin embargo, siempre necesitó algún tipo de asistencia aun manteniendo cierta autonomía personal.
En cambio, nunca se repondría del debilitamiento de salud manifestado durante el primer trimestre de este año 2012. De hecho, desde el pasado mes de abril, fray Contardo necesitó  asistencia total debido al deterioro pronunciado de su motricidad, de su capacidad de ingesta alimenticia y de sus facultades de coordinación.
La necesaria internación, visualizada por los hermanos de la fraternidad e indicada por el equipo médico, trajo mejor calidad de vida a nuestro hermano, aunque la previsión médica de una mejoría no se imponía; antes bien, se nos presentaba sólo como una remota posibilidad.
Finalmente, una breve pero intensa crisis respiratoria sufrida entre la tarde y la noche del martes 5 de junio, fue el preludio de su fallecimiento, ocurrido exactamente un día después.
La serenidad que acompañó el paso de la “hermana muerte” no fue improvisada, ya que fray Contardo vivió su enfermedad también como una “hermana”, enviada misteriosamente por la voluntad del Padre Dios.

* * *

Con motivo de homenajear una trayectoria coronada por el Doctorado Honoris Causa ya mencionado, fue publicado a inicios del 2007 el libro “Fray Contardo Miglioranza OFMConv” que contiene una semblanza de su personalidad y su obra, articulada en varios artículos, precedidos por una autobiografía y completados por numerosos documentos y adhesiones relativas al evento.
En las páginas del libro se da cuenta muy bien de la larga vida de fray Contardo, casi toda ella marcada y orientada por firmes fundamentos en torno a los cuales gravitaron, llenas de sentido, todas las circunstancias históricas de las que fue protagonista y testigo.
La existencia de ideales desde una temprana edad, da a la vida de fray Contardo tales fundamentos así como una gran linealidad y una sencillez y claridad de objetivos. Esa sencillez es pasible de ser mal interpretada por un ojo desatento o desconocedor de las coordenadas histórico-eclesiales relativas a su cuna, crecimiento y formación.
Durante sus años de crecimiento en el seno de su familia creyente y rural (1924-1935) y de formación en los claustros de la Orden (1936-1949) fray Contardo dejó conquistar su corazón por heráldicos ideales misioneros. Esos se conjugaron con las características de su personalidad, forjada en ambientes donde se sostenían como valores: la voluntad férrea, el ascetismo, el trabajo, la devoción, la entrega sacrificial.
En tiempos de carestías y guerras, la guía y el testimonio de frailes muy formados en saberes humanísticos y clásicos, fue la mejor riqueza y el más preciado alimento para nuestro hermano, iniciado en la vida religiosa.
Allí se afirmó esa personalidad que hemos conocido: tenaz, austera, segura de sí y de sus objetivos, convencido como San Pablo de que si somos constantes, reinaremos con Él (2Tim 2,12a). Una personalidad también dura y terca a la hora de confrontarse con aquellas cosas que pudiesen atentar contra lo que él consideraba “incumbencias mayores” (refiriéndose a la oración, la Liturgia, el anuncio del Evangelio, la misión evangelizadora, la defensa de la sana doctrina católica, el trabajo, el empeño personal, la rígida y ordenada programación de actividades).
Gran escrutador de los misterios de Dios y de la Palabra, a ejemplo de su amado San Antonio de Padua, a fray Contardo se puede referir la sentencia del libro de la Sabiduría (3,9a) que reza: Los que confían en Él comprenderán la Verdad y los que le son fieles permanecerán junto a Él en el amor.
Su formación y personalidad, fuertemente atravesadas por ideales y heroicidades, pueden parecernos hoy algo “simplonas” y anacrónicas. Sin embargo, cometeríamos un error si leyéramos la vida, el mensaje y la obra de fray Contardo desde parámetros postmodernos o “líquidos”.
Humildemente pienso que debemos mirar a nuestro hermano como quien contempla una obra clásica o un prototipo de época: es decir desde su autenticidad. Fray Contardo siguió al máximo los principios que le daban auténtica identidad: religioso, presbítero, franciscano, antoniano, misionero, catequista, comunicador, predicador, obstinado trabajador y asceta. Estas características no eran un agregado a su persona, sino parte esencial de ella.
Como hagiógrafo y evangelizador, tuvo conciencia hasta el final de haber sido una respuesta a las inquietudes de tantos corazones ávidos de Dios y de costumbres dignas; de haber estado siempre poniendo en acto algún tramo de esa evangelización que le bullía como urgencia en el corazón y la mente.
La opción por un lenguaje popular, simple, correcto, algo ingenuo aunque chispeante fue una estrategia comunicacional y catequética. Su formación humanística, su teología sistemática y devota, su lectura actualizada fueron columnas en su estructura evangelizadora, orientada a la edificación de los laicos, especialmente a los jóvenes y a la gente simple.
Su simplicidad, entonces, no fue sino una cultura y espiritualidad de bases profundas, esparcidas y sembradas en lenguaje entendible para el bien común de las almas y las mentes.
Si es cierta la sentencia “un escritor no es tal por lo que escribe cuanto por lo que lee”, podemos afirmar que fray Contardo ha sido un fantástico escritor pues mientras gozó de salud se dedicó a la lectura, que abarcaba desde todo libro y artículo de espiritualidad o teología, hasta la lectura periódica de noticias, pasando por toda otra lectura edificadora y toda noticia eclesial.
Una última referencia –aunque no la menos importante- debo hacer a la santidad, de la que todo semblante de fray Contardo está atravesado. Su enorme producción hagiográfica no es sino un mensaje y un correlato de la verdadera intencionalidad de nuestro fallecido hermano: mostrar la posibilidad de la santidad; presentarla como un ideal alcanzable y feliz; proponerla como camino de dignidad humana y como meta personal.
Fray Contardo fue, a su estilo, un auténtico evangelizador y un evangelizador auténtico, por lo que le son válidas las palabras que San Juan nos regala en su Apocalipsis (14,13b): ¡Felices los que mueren en el Señor! … ellos pueden descansar de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.

* * *

Breve cronología de Fray Contardo Miglioranza

- Nació el 17 de junio de 1924 en Cittadella, localidad ubicada a unos 35 km. de Padua (Italia), de Ángel Miglioranza y María Lago, quienes conformaban una familia con cinco hijos en un ambiente rural, de trabajo y costumbres duras y austeras.
- Fue bautizado en la parroquia San Bernardo de Cittadella, con el nombre de Antonio, siendo Contardo su nombre de religioso.
- De sus padres aprendió en la niñez a amar el trabajo y a realizar algunos de ellos, como la faena agrícola, especialmente lo referente a la vendimia y la huerta.
- Realizó sus estudios primarios en Laghi di Cittadella y en Santa Croce Bigolina, distante esta localidad a unos dos km. de su pueblo.
- En su familia, en la escuela y en la vecindad aprendió también los rudimentos de la fe y la vida cristiana, siendo entonces las parroquias de su Véneto natal verdaderos centros culturales y sociales.
- Entró en el Colegio seminario San Antonio de Camposampiero (Padua), el 4 de noviembre de 1936, siendo su rector el Padre Fray Celestino Biasi y el Prefecto Fray Antonio Di Natale. Allí vivió una vida marcada por el estudio, la disciplina, la oración y las distracciones sanas (muchas de ellas unidas a las bellezas de la naturaleza).
- Desde 1939 continuó sus estudios en el convento de la isla dálmata de Cherso (hoy Croacia), siendo su rector el Padre Fray Valentino Bordín.
- El 7 de setiembre de 1941 ingresó al noviciado en el Convento del Santo, anexo a la Basílica de San Antonio de Padua, siendo su maestro el Padre Fray Francisco Varotto, haciendo los primeros votos en la misma Basílica el 14 de setiembre de 1942.
- Comienza los estudios secundarios en los claustros del Convento San Francisco de Brescia y, debido a la guerra, los termina en el convento de Arsio de Brez (Val Di Non - Trentino), lugar de ensueño entre montañas, plantaciones de manzanos y viejos campanarios de estilo veneciano, siendo su rector el Padre Pacífico Masetto algunos de sus profesores los frailes Ángel Beghetto, Pablo Dusini y Francisco Javier Pancheri.
- El 4 de octubre de 1945 realiza los votos perpetuos (profesión solemne) en la Basílica del Santo.
- A partir de 1945, concluidos los estudios secundarios, es enviado al Colegio Seraphicum de via San Teodoro, 42 de Roma, para continuar estudios superiores de Filosofía y Teología. Pero una enfermedad lo obliga a trasladarse al convento dei Frari de Venecia, continuando sus estudios en el seminario diocesano de esa ciudad, donde tiene como profesor a un gran biblista, el P. Leonardi, futuro arzobispo de Trento.
- Fue ordenado diácono el 19 de diciembre de 1948 y presbítero el 13 de marzo de 1949.
- Llega en marzo de 1950 a Uruguay, donde es recibido por Padre Fray Emiliano Búffoli; Padre Fray León Zoppi y Padre Fray Valeriano Fioranti.
- Durante 1950, estando de comunidad en Fray Marcos, Florida, se hace cargo de la Parroquia de San Ramón hasta fin año.
- Desde 1951 a 1956 es trasladado a Montevideo, donde trabaja como capellán de las hermanas salesas (quienes tras la venta de su monasterio a nuestra Orden, se trasladan a su nuevo edificio en la zona rural de Progreso, Canelones, hecho ocurrido en 1955). Ese tiempo vivió en una dependencia ubicada sobre la sacristía del templo San José del Monasterio de la Visitación. Desde allí apoyaba las misiones de la Orden en el departamento de Florida.
- Desde inicios de 1956 a finales de 1965 es guardián y párroco en el convento “Nuestra Señora de Las Gracias” de Buenos Aires, donde trabaja con los hermanos de su fraternidad en la construcción del nuevo convento, del templo parroquial y en la fundación de una escuela barrial, el Instituto “Nuestra Señora de Las Gracias” (1959) abierta -sobre todo- a la numerosas familias de inmigrantes bolivianos asentadas en la zona.
- Desde 1965 a 1971 es guardián y párroco del convento “Nuestra Señora de Monte Viggiano” de Olavarría (Provincia de Buenos Aires).
- Durante 1978 se traslada a París, donde realiza estudios de Ciencias Sociales.
- Desde 1971 a 1979 es misionero en la Diócesis de Santiago del Estero, donde ejerce como Vicario episcopal para las misiones.
- Los años 1980 y 1981 sirve como vicario cooperador estando de comunidad en el convento “Nuestra Señora de Las Gracias”, y desde 1981 en adelante, siempre en este convento, se dedica de lleno a actividades misioneras y editoriales.
- Recibió varios premios y reconocimientos por su obra literaria católica, tales como el Doctorado Honoris Causa por la Pontificia Facultad San Buenaventura de Roma en 2005, y la Entrega de la Estatuilla “Padre Leonardo Castellani” otorgada por el Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico en 2006.
- Fallece el 6 de junio de 2012 en Buenos Aires.
fray Carlos Trovarelli
Ministro provincial

Elegido para servir, a Dios y al hombre



Se me piden escribir unas líneas acerca de la experiencia vivida en mi ordenación sacerdotal el pasado 26 de mayo, solicitud que me hace la obediencia y la caridad de fray Matteo. Esta es una experiencia tan íntima que apenas lograré dar un boceto muy defectuoso de lo que es una obra de arte.
Los días previos a la ordenación, en compañía de mis hermanos fray Javier y fray Ramón, realizamos unos días de retiro en la casa de encuentro y oración San Juan de la Cruz, allí el silencio, el espíritu del carmelo y la atención de los frailes nos permitieron horas de encuentro con Dios por la oración y la caridad fraterna. Reflexionamos sobre nuestra relación con Dios, nuestra manera de orar, de vivir las virtudes cristianas y de enfocarnos frente al ministerio. El último día nuestro paternal custodio subió para buscarnos y hablar un poco con cada uno.
El 26 llegó mucho más rápido de lo que imaginaba, ese día se recuerda a la insigne virgen quiteña Santa Mariana de Jesús por cuya razón elegí la fecha, ella ha sido luz a lo largo de todo mi camino espiritual. La ceremonia fue inolvidable, lo sentí todo rodeado de un hálito celestial, la música, los hermanos, la emoción del pueblo que nos acompañaba, cada palabra y gesto de monseñor Moronta. Guardo en mi corazón el perfume de la postración mientras se cantaba el Veni Creator y las letanías, la imposición de manos, la unción.
Mis hermanos fray Javier y fray Ramón recibieron la ordenación diaconal, los tres, allí en medio de todos esos acontecimientos nos sentimos más unidos que nunca. Los hermanos de la Custodia también estuvieron allí con nosotros, algunos físicamente y la mayoría espiritualmente. Doy un especial agradecimiento al buen fray Matteo, gran amigo, hermano, maestro y padre, y a mi padrino fray Franklin quien ha sido mi guía y padre a lo largo de los años formativos llevándome casi de la mano y poniéndome muy cerca de Dios.
Mis padres, José, Rosa y Flor estuvieron allí como seguras columnas de toda mi formación, mis queridas hermanas Sharito y Margarita compañeras de infancia y unidos ahora por lazos más fuertes que los sanguíneos, mis hermanos más que cuñados Gerson y Wilmer y claro, mis sobrinos Francisco, Mariana, Mariángel y André. Y claro, demás familiares y amigos que participaron de la celebración.
¿Qué lengua podría explicar con claridad la experiencia de ser sacerdote? ¿Qué dedos serían tan ágiles para escribir lo que experimenta el alma que por la ordenación se une tan íntimamente a Jesús? Ser un SERVIDOR, lo repitió una y otra vez Monseñor en la homilía. Los consagrados estamos llamados a ser hoy más que nunca hombres de oración, de pureza, de mortificación.
Un recuerdo más antes de terminar es el de mi experiencia celebrando mi primera eucaristía en el Monasterio de las carmelitas descalzas de san Cristóbal como lo había prometido muchos años atrás. Ofrecí sobre ese altar por mis manos a la Víctima Inocente, al Redentor del mundo en compañía de mis hermanos y hermanas.
En brazos de María Inmaculada puse todo mi ministerio, el de fray Javier y fray Ramón, ella nos enseñará a desempeñarlo con toda solicitud, anhelando la santidad y la unión con Jesús, el Amado Esposo de nuestras almas.
fray José Alberto del Niño Jesús

viernes, 1 de junio de 2012

Ordenación de fray José Alberto: vídeo y presentación del custodio provincial


     Fray José Alberto Suárez Alemán nació en Santa Ana Edo Táchira el 02 de noviembre de 1984; hijo de José Gervasio Suárez y Rosa Emilia Alemán, es el menor de tres hijos, siendo precedido por Ana del Rosario y Rosa Margarita. 
Se crió en Capacho, rodeado de afecto en una familia muy unida, a la cual se unieron sus cuñados Gerson y Wilmer, y guiado por el ejemplo cristiano de sus padres. No podemos no mencionar el rol educativo lindo de su nana Flor. En Capacho realizó sus estudios de primaria en la escuela básica parroquial Presbítero Fernando María Contreras, y secundaria, hasta el bachillerato, en la U.E. Colegio Santa Mariana de Jesús.
Ingresó al Seminario Misionero Franciscano el 10 de Septiembre del año 2001. El 14 de agosto del año 2004 con la imposición del hábito inició el tiempo del noviciado y lo culminó con los votos temporales el 07 de agosto de 2005. El 01 de noviembre del año 2010 realizó su profesión solemne y el 01 de octubre del año 2011 recibió la ordenación diaconal por manos de monseñor José Sotero Valero.
Fray José Alberto, cuyo nombre completo de religioso lleva añadido “del Niño Jesús”, ha sentido siempre una fuerte atractiva por la niñez espiritual y la vida de contemplación, reflejadas sobretodo en la figura de S. Teresa del Niño Jesús. Por caminos que sólo Dios conoce, él topó con la Orden Franciscana Conventual, al cuyo interno aprendió a conocer y amar la figura del fundador –San Francisco de Asís- y su espiritualidad.
      Esto con un enfoque muy particular, cultivado durante sus años de formación y hasta el momento, sobre la vida de oración y contemplación. Siempre, durante su formación, ha mantenido una inquietud para la vida eremítica franciscana, que lo ha llevado a vivir experiencias en la ermita de la Divina Misericordia, en Curbatí (Edo Barinas), y a compartir una inolvidable semana con fray Néstor, carmelita, en Potrero de las Casas, con una tienda al lado de la ermita del mismo. Con tal de vivir experiencias parecidas, fue capaz de renunciar a parte de sus vacaciones. Al momento, sigue guardando celosamente sus momentos de encuentro y diálogo con el Señor, sin renunciar a llevar para adelante, con generosidad, los cargos de la vida fraterna y los servicios pastorales.
La niñez espiritual y la pequeña vía de S. Teresa, han asumido, con el tiempo, los rasgos franciscanos de una vida vivida buscando una santidad diaria en sencillez, sobriedad y fraternidad, además de una curiosidad intelectual que lo conduce a leer para actualizar y avivar su vida en Dios, su testimonio religioso y su trabajo pastoral.
Razones que nos han impulsado a ver en él características para desenvolverse como formador en la Orden, proponiéndole prepararse, para este servicio, en Roma, donde él vivirá los próximos tres años, estudiando franciscanismo y cursos aptos para dicho ministerio. Nos cuesta renunciar a su presencia fraternal y a su esmerado servicio pastoral; sin embargo, estamos confiados que Dios nos recompensará con creces.

jueves, 17 de mayo de 2012

Los rostros del Padre

Presentamos aquí la ponencia de la hermana Zoraida Duque en la Asamblea de los Superiores Mayores de la Conver (30 de abril - 03 de mayo del 2012), cuyo tema es "Abramos espacio en nuestra mesa". Tenemos una invitación a reflexionar sobre las imágenes de Dios que manejamos, para rescatar la verdadera: aquella que nos enseña el mismo Jesús, reflejada en sus palabras y acciones.

Los rostros del Padre
Hna. Zoraida Duque

Cuenta una vieja historia de la Biblia que una noche Jacob se echó a dormir en medio del campo. Como de costumbre iba huyendo, en este caso de su hermano Esaú que lo perseguía a causa del polémico "lentejas por primogenitura" que los interesados pueden leer en Gen 25,29-34. El caso es que Jacob se pasaba la vida escapando y casi sólo cuando era de noche y se echaba a dormir, podía Dios alcanzarlo. Aquella noche soñó con una escalera que, plantada en la tierra, llegaba hasta el cielo y por la que subían y bajaban ángeles. Jacob se despertó  lleno de estupor y llamó a aquel lugar "morada de Dios" (Gen 28,10-22). Mucho tiempo después lo encontramos diciendo: "Soy yo demasiado pequeño para toda la misericordia y fidelidad que el Señor ha tenido conmigo..."(Gen 32,11): un hombre de "lo útil" había comprendido el valor de "lo inútil."
Al releer hoy esa historia podemos quedarnos tan estupefactos como Jacob ante la noticia que la narración nos comunica: el mundo de Dios y el nuestro están en contacto, la escalera de la comunicación con El está siempre a nuestro alcance, existen caminos de acceso a Dios y posibilidad de encontrar su rostro y de acoger sus visitas. Esto implicó todo un camino de conversión que fue parejo con la historia del personaje.
Otra narración pintoresca del Antiguo Testamento nos cuenta que un tal Jonás, de profesión profeta, había puesto también los pies en polvorosa para escapar de Dios que quería enviarlo a anunciar salvación a Nínive. Pero Jonás, como buen israelita, aborrecía a los ninivitas que eran gentuza pagana y no estaba de acuerdo en colaborar con Dios en el disparate de convertirlos. Así que, en vez de tomar el camino de Nínive, se embarcó en dirección contraria, rumbo a Tarsis. Pero Jonás no contaba con la terquedad de Dios ni con la gimkana de obstáculos que iba a encontrar en su huída: hay una tempestad, los marineros le tiran al mar y se lo traga un inmenso pez. Y mira por donde, a Jonás el fugitivo no se le ocurre mejor cosa que hacer en el vientre del pez que ponerse a rezar. A un Dios que no piensa como yo es mejor huirle.
Y cada uno de nosotros podría concluir acertadamente: "pues si este tipo encontró a Dios en una situación semejante, quiere decir que cualquiera de los momentos que yo vivo, por extraños que resulten, nunca serán tan insólitos como el interior de una ballena, así que, por lo visto, todos y cada uno de los lugares y situaciones en que me encuentre: los atascos de la panamericana o de la Valle Coche, el vagón de metro, la cola del mercado o la cumbre de una montaña, son lugares aptos y a  propósito para encontrar el rostro de Dios.
Todo parece indicarnos que no existe ningún lugar, ni situación, "fuera de cobertura" para encontrarlo, ni existe un determinado modo de ser, de personalidad, de neurosis que facilite u obstaculice el cara a cara con Dios.
Al hojear las páginas de la Biblia nos encontramos a unos cansados y agobiados junto a un pozo, a otros en la orilla del mar preocupados, o en medio del tumulto de la gente curioseando a ver qué pasa, o en la más absoluta soledad del desierto, o al lado de una tumba derrumbados por la muerte, o con un niño en brazos experimentando la angustia o la alegría de la maternidad, o junto al lecho nupcial saboreando el amor, o rodeados de leones que atacan y agreden, o probando en una y otra fuente de amor como la samaritana. Expectantes y  vigilantes como la cananea, con miedo a los demonios que acosan a su hija, con prejuicios o sin ellos… Y desde unas condiciones anímicas a veces idóneas y muchas veces no tanto: furiosos o agradecidos, en las fronteras de la increencia, la rebeldía o el escepticismo, lo bendicen o lo increpan desde la cima de la confianza o el abismo de la desesperación. Todo parece decirnos que cada quien lo puede encontrar desde su condición humana y su circunstancia de vida y que el secreto está en conocer y ensanchar las zonas de contacto. Algunos fracasan porque se empeñan en encontrarlo desde una situación que no es la suya… Y sólo desde la propia situación podemos concienciar, nombrar, acoger, tocar y ver el rostro del padre que a cada quien se revela con un nombre diferente. Nuestras vidas como variados tapices están ante Dios y él sabe mejor que nadie apreciarlos, valorarlos, acariciar su textura, admirar el revés de su trama y hasta remendar sus rotos.
Partiendo de nuestras experiencias, decía Juan Pablo II, las personas tienden a imaginar la divinidad con rasgos antropomórficos que reflejan su mundo humano. Es preciso, entonces, tener presente el claroscuro de nuestras experiencias para disipar sombras y equívocos y hacer que resplandezca la luz, tal como sucedió con los personajes a los que hemos hecho alusión. Ni Jonás se quedó escondido en la ballena, ni Moisés desesperado en el desierto, ni la samaritana enconchada en la vida que llevaba…
Las decepciones que hemos tenido en nuestra vida, la crisis de autoimagen, la crisis de realismo, las experiencias importantes de nuestra vida tanto positivas como negativas, han ido configurando nuestra percepción de Dios. El rostro que tuvo en la infancia no es el mismo de la adolescencia, ni de la adultez.
Hoy no resulta extraño hablar de la necesidad de ir purificando la imagen de Dios. En cada fase de la vida, el rostro de Dios va tomando matices y características que van de la mano con la construcción de la propia identidad como seres humanos. Como religiosos y religiosas es importante que entremos en un proceso de reconstrucción de la imagen de Dios, también desde el carisma que ha ido configurando nuestras vidas, y que nos ha dado identidad.
Este es un elemento muy importante y que no siempre consideramos. Nuestros carismas por ejemplo enfatizan algunos aspectos de la realidad y dejan otros en un segundo plano. El aprendizaje, la asunción de los rasgos del carisma que son propios de mi congregación le van dando sentido a unas acciones más que a otras. Pongamos por caso el carisma franciscano de la pobreza o minoridad que implica una confianza paradójica en la fuerza de la vulnerabilidad y conciencia de la propia debilidad. El franciscano aprenderá los rasgos del carisma a medida que vaya realizando acciones que, aunque son comunes a mucha otra gente, no tienen el mismo sentido si las hace un jesuita o un salesiano. La acción es la misma, pero para cada uno de ellos tiene un sentido diferente.
Todos profesamos los valores evangélicos de la universalidad y la pluralidad, seamos o no de congregaciones misioneras, pero es evidente que para una religiosa o religioso de una congregación misionera ad gentes, sus conflictos de diferencias con las personas con las que convive en la comunidad, tienen una densidad que no existe si estos conflictos se producen entre hermanas de una congregación cuyo carisma no es estrictamente misionero. 
Hay un número significativo de religiosas que se sienten comprometidas con la causa de las mujeres desde el valor incondicional del ser humano como tal y desde la inclusividad igualitaria que implica la comunidad de Jesús, y en más de un caso tales valores las llevan a adoptar planteamientos abiertamente feministas o militantes. Para una congregación que, como las oblatas o las adoratrices se dedican por fuerza del carisma a las mujeres violentadas y maltratadas, la participación en actividades feministas, adquiere una densidad mucho mayor que si se trata de otras congregaciones, cuyo carisma se exprese en la atención misericordiosa hacia las personas físicamente enfermas.
A través de estas acciones leídas a la luz del carisma, éste se va interiorizando y haciendo carne de la propia carne. Me llamó la atención en la semana de trabajo con las junioras que se preparan a sus votos perpetuos, una cierta dificultad para identificar en cuál vena de su personalidad el carisma se había hecho carne. En todo esto hay una imagen de Dios implícita, un rostro  que se va asimilando.
El sentido carismático obra en el yo individual y colectivo de la congregación, le da connotaciones específicas al rostro de Dios en esta doble dirección: de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro. La vivencia del carisma no se adquiere de forma automática, como si estar dentro de un determinado contexto bastara para ello. En necesaria una lectura carismática de lo que hacemos.
Es deseable que maduren aquellos rasgos más infantiles y adolescentes de la imagen de Dios, a la par que pasan a primer plano aquellas características del Dios de Jesús y de Jesús mismo que impregnan el carisma. Este cometido es, inevitablemente, una tarea potencialmente rica y expansiva para la propia espiritualidad, para la propia identidad. Ayuda a ir construyendo el sentido de todo aquello en lo que la congregación se expresa.
La relación entre imagen de Dios, carisma e identidad implica tener en cuenta el punto de vista del propio carisma, los rasgos del Dios de Jesús que nuestros fundadores y fundadoras proponen y que le dan identidad a nuestra congregación, a los que pertenecemos a ella.
El camino va de la afirmación de la propia identidad a la afirmación del carisma y en este proceso se va purificando el rostro de Dios.
Un aspecto importante en este camino es el trabajo de limpiar y reconstruir la experiencia de Dios. Hay que aprovechar todo el caudal de nuestra propia vivencia de fe y de nuestro carisma específico. Para ello es necesario en primer lugar, realizar  una depuración de los fetiches de Dios que nos han acompañado a lo largo de nuestra historia para entrar en la relación gratuita con el Dios de Jesús que nos proponen nuestros fundadores y fundadoras y que le da identidad a nuestro ser.

DEL FETICHE AL DIOS DE JESÚS

El primer paso que debe darse es garantizar que la relación con Dios esté dada en el encuentro personal con el Dios que Jesús nos reveló y que nuestros fundadores enfatizaron, y no con imágenes distorsionadas de Él. Cuando se hace un trabajo personal profundo, y se conoce el barro del que estamos hechos, nos damos cuenta que a lo largo de nuestra historia personal han surgido, nos han metido fetiches -falsas imágenes de Dios-. Por eso un primer discernimiento, un primer acercamiento a la experiencia espiritual, tiene que encaminarse a verificar si eso que llamamos "Dios", refleja en realidad la imagen del Dios de Jesús o es una pobre percepción de Dios, producto de nuestra propia fragilidad humana.
Se trata de reivindicar el verdadero rostro de Dios, de rescatar la imagen auténtica de Dios de la multitud de imágenes distorsionadas, fetichistas, que se han creado de Él.
Vamos a examinar -sin agotarlas- por supuesto y de manera somera, algunas imágenes de Dios producto de nuestra historia personal, nuestros miedos, huídas, compulsiones, los rostros culturales que nos han vendido en la familia, en la escuela, en la iglesia... y a las que de una u otra manera nos han enseñado a rendirle culto. Me sirvo de una presentación que preparé en ppt para ayudarnos a través de las imágenes.

IMÁGENES FALSAS DE DIOS


El dios perfeccionista - dios con minúscula porque pobre es su realidad- tiene un asidero muy bueno en las personas a las que les cuesta admitir sus propios errores y los de los demás. Siempre anteponen el deber al placer a tal punto que ni su cuerpo ni su mente descansan. Se implican exageradamente en el trabajo hasta poniendo en riesgo su salud. Los momentos de ocio y de descanso son una pérdida irremediable de tiempo. En el fondo soy perfeccionista para que no me condenen.
El fetiche (fetiche porque no es el auténtico rostro) de dios, es implacable con quienes no llegan a la perfección. Este Dios exige la renuncia y negación de deseos y muestras de afecto. Hay que evitar las relaciones peligrosas. Dios es el único con el que merece la pena comunicarse. Se podría expresar así: "Dios es la perfección suma. Me enseña lo que hay que hacer y se me muestra como camino a imitar. Con El la vida no me resulta complicada. Yo me esfuerzo por imitarlo y darle gusto. Con El me comunico mucho mejor que con el resto de la gente." Este Dios exige obediencia a todas las normas y preceptos. Lo importante es el ejercicio del no: no hagas, no sientas, no pienses... el sí sólo se conoce como cumplimiento de normas; el premio es una cuestión de justicia y de méritos propios.

El dios sádico puede ser el fetiche de personas que suelen ser desconsideradas y agresivas hacia sí mismos y hacia los demás, tienden a ser dominantes en las relaciones y humillan a los demás en presencia de otras personas, castigan con dureza y limitan la autonomía de los otros, no se dan cuenta del dolor que causan, a menudo consiguen cosas de los demás atemorizando.
Este es un fetiche que nos aplasta- un dios que nos exige cosas que cuesten, cosas que sangren, cosas que duelan, que nos hace sentir, creer y decir, por principio, "mientras más difícil sea, ¡más signo es de dios!".

El dios negociante, exitoso -siempre en minúscula-, un fetiche que exige obras, que exige cultivar la imagen, que es alguien que puede comerciarse. Por eso la relación con ese dios se torna mercantilista: "te hago para que me des"...
Es propio en personas que fueron más valoradas por el hacer que el ser, se movieron en la dinámica de que mientras más cosas haga por los demás mayores recompensas voy a obtener.

El dios personalista e intimista -continuamos con minúscula- un fetiche hecho a nuestra pobre medida. Es el dios de mi propiedad, a quien manejo: lo hago a "mi imagen y semejanza", para mí; es un dios exclusivo porque es de mi propiedad.
Son personas individualistas, muy en lo suyo, que aman en exceso lo propio, muy de clausura y capillismo, hay una cierta dificultad para convivir con las diferencias.

El dios manipulable, abarcable -en minúscula porque es muy pequeño- un dios a quien se le puede manipular con ciertos ritos, oraciones o conocimientos esotéricos, a quien se le conoce en los libros, en el saber, en el entender lógico.
Las personalidades manipuladoras intentan recrear todo a su alrededor a su gusto y semejanza, su visión de mundo y de la realidad es la única aceptable.

El dios juez implacable -en minúscula por su mezquindad- un dios que está listo para juzgamos y castigarnos, sobre todo, en lo que respecta a nuestro cuerpo y nuestra sexualidad.
Este fetiche se adecúa a personas rígidas consigo mismas y con los demás, que han recibido una educación severa, muy exigente.

El dios hedonista -un dios del puro placer, un dios facilitón-. El dios del niño, que es imagen de sus proyecciones y de sus miedos. El dios de la sola resurrección, que no pasa por la muerte, que no quiere ver el sufrimiento, que no asume las consecuencias del compromiso.
En una sociedad del usa y bota, de relativismo exacerbado, de “hoy me siento bien y me quedo, pero no se qué pasará mañana”, asumir a largo plazo es muy difícil. El hedonista confunde felicidad con placer y huída del dolor.

El dios todopoderoso. Un dios que se confunde con el poder, que se coloca en la prepotencia y que entonces nos arma los mayores embrollos: no podemos explicamos ni entender, ni aceptar el mal ni el dolor frente a ese fetiche, haciéndolo responsable de las consecuencias del mal en el mundo, y de las consecuencias de la acción libre del ser humano en contra de sí mismo.
A este dios le debemos muchos favores desde la  infancia y también muchas decepciones.

El dios de la falsa conciliación y de la falsa paz -en minúscula por su cobardía- un dios de una paz, por ejemplo, sin justicia. Un dios que no exige la radicalidad del compromiso, sino el "bienestar" sin conflicto.
Con este fetiche se identifican las personas que huyen de los conflictos, para quienes todo tiene que estar en perfecta armonía.  “Yo estoy bien, tu estás bien”

Antes de continuar con el rostro de Dios que Jesús nos reveló hacemos un  alto y nos preguntamos:

 ¿Cuál de estos fetiches u otro pertenece más a mi propia realidad?
¿Cuáles observo en mis hermanos y hermanas de congregación?
¿Cuáles han sido los más “vendidos” por la Iglesia, la Sociedad, la Familia…?
¿Cuáles practicamos?
¿Cuáles comunicamos?

Todas estas imágenes fetichistas exigen que el primer trabajo de discernimiento sea descubrir si se está o no se está hablando del Dios que Jesús reveló; si es el Dios -¡ahora sí, siempre con mayúscula!- que se parece a Aquél con el que Jesús mantuvo su relación filial. “Muéstranos al Padre”, le dijo un día Felipe. Te lo he mostrado con sus mil rostros y todavía no los has distinguido. “Quien me ve a mi, ve al Padre”.
Jesús era consciente de lo que llevamos como producto de nuestras historias y aprendizajes y de la necesidad de un constante camino de conversión, pues Él mismo lo experimentó.
En la múltiple riqueza que nos ofrecen los Evangelios, espigamos sólo algunos de los rostros del Padre que Jesús nos deja.

EL DIOS DE JESÚS


El Dios de Jesús es el Padre de la alegre misericordia como lo encontramos en el Hijo Pródigo (Lc15, 11-22); El Dios que celebra el perdón con la fiesta; el Dios que le interesa nuestro corazón y no tanto nuestras acciones, el Dios que no nos pide la perfección sino la apertura a su modo diferente.
Algo que me ha quedado difícil entender siempre es porqué si Jesús acostumbraba celebrar el perdón y el arrepentimiento con un carácter tan festivo, la Iglesia, en el sacramento de la reconciliación, propone primero una “penitencia”, un “castiguito” por lo que hemos hecho. Esto tal vez refleja nuestro modo muy humano de pensar. El Padre no le da al muchacho “su merecido”, todo lo contrario, le organiza una fiesta. El que le quiere dar su merecido es el hermano mayor. A Zaqueo lo invita a una comilona, no permite ningún tipo de agresión con la adúltera, a los que llegan de últimos a trabajar les ofrece lo mismo que a los primeros. Cuánto camino de conversión necesitamos todavía para pasar de la penitente a la alegre misericordia.

El Dios de Jesús es el Padre del amor incondicional que nos quiere por lo que somos y no por lo que hacemos; el Dios que nos busca más, precisamente cuando hemos estado más alejados de lo que nosotros hemos captado como “su camino”. El Dios que nos ha querido cuando aún éramos pecadores(as) (Rm 5, 8) Y nos ama y nos prefiere justo por ello (Mc 2, 16-17).

El Dios de Jesús es el Padre de la gratuidad. Es la palabra que quizás, lo representa más. Todo en Él es gratuito. No se le compra con nada, no se nos vende por nada. Todo en Él, todo Él, es regalo, puro don que no exige trueques ni recompensas (Mc10,45).

El Dios de Jesús es el Padre del Reino, es decir, de un proyecto histórico suyo para con la humanidad; proyecto que implica la paz, la justicia, la concordia, la solidaridad, la igualdad, el respeto entre todas las personas y el equilibrio con el universo. Es un proyecto que comienza ahora y termina en Dios también. Es el Dios que se encarna en cada uno pero sigue siendo radicalmente Otro (Mt 25, 31-46).

El Dios de Jesús es el Padre que se experimenta, es decir, se le conoce y se le comprende desde la experiencia y el encuentro con Jesús, y no tanto desde el conocimiento (Jn 14,8-9). No hay pasos ni gradaciones en su comprensión. La clave exegética para estar en su sombra es el reconocimiento de nuestra condición de limitados y de pecadores, de pobres y de necesitados. Esta es la condición de su experiencia (Mt 11,25).

El Dios de Jesús es el Padre de la libertad (Gal 5,5) y la confianza, que apuesta por nuestra libertad y nos insta a ser libres (Jn 8, 31-36). Nos pone el amor como único criterio normativo. Es un Dios que pone el amor sobre la ley, la misericordia sobre la justicia. Es un Dios que nos invita a soltarnos y dejamos llevar por Él (Mt 6, 24-34).

El Dios de Jesús es el Padre de la Pascua, nos enseña algo radicalmente nuevo: que si el grano de trigo no muere no da fruto (Jn 12, 23-24). Da sentido al saber entregarse hasta el fondo: la muerte que genera vida (Jn 12, 25- 26).

El Dios de Jesús es el Padre encarnado,"en-tierrado" que escoge lo débil, lo pobre, lo pequeño como primer canal de revelación: la encarnación antes que cualquier otra formulación teofánica (Jn1, 14).

El Dios de Jesús es el Dios de la esperanza, es quien provoca en nosotros la capacidad de creer y de esperar, que hace posible que colaboremos en la movilización de la historia...

Nos preguntamos entonces "¿a quién busco, a dios o a Dios?" así, entre minúscula y mayúscula.

¿Qué experiencias me han ayudado a evolucionar del dios fetiche al Dios de Jesús? ¿Cuáles rasgos del Dios de Jesús tienen en mí mayor fuerza?
¿Cuáles menos?
¿Cuáles son los rasgos del Dios de Jesús propios de mi carisma?
¿Cuáles debemos potenciar más en la Venezuela de hoy?

DEPURACIÓN DE LOS FETICHES


Limpiar y reconstruir la experiencia de Dios, implica hacer experiencia de encuentro personal con el Dios de Jesús, depurar los propios fetiches de dios, descubrir los fetiches larvados de dios, en los entresijos de la propia personalidad.
¿Cómo desenmascarar los fetiches?
No podemos suponer que porque alguien maneje una teología adecuada sea ella la base de la experiencia espiritual o sea el marco de referencia del crecimiento personal. Partimos del hecho de que se puede manejar un discurso teológico correcto, bien fundamentado sobre Dios, pero vivir,-y lo que es peor- padecer el peso de sus fetiches.
Estos fetiches brotan de las compulsiones que generan los miedos personales, e impiden tener una relación cara a cara con el Dios que reveló Jesús.
Están como larvas ocultas en las entrañas de nuestra personalidad y, de ordinario, generan pesos indecibles, pues nos mantienen en el miedo y en la falta de libertad. Por esto, es necesario desenmascararlos, pues los fetiches, por principio, no se presentan descaradamente, sino encubiertos, camuflados, con una gran armadura de supuesta veracidad; más aún en una persona con una "cultura religiosa" elevada.
Los propios fetiches nacen de las compulsiones, y son fomentados por movimientos e instituciones socio-culturales y políticas. Es necesario depurarlos, desenmascarados y trabajados.

¿Cómo trabajar los fetiches?
Una vez reconocidos los fetiches (por medio de las compulsiones o de la experiencia de la culpa), hay que realizar un trabajo de “desmontaje” de ese fetiche que se apoya en las compulsiones y en las experiencias -sobre todo tempranas- que las personas han vivido. Este trabajo tiene un componente psicológico: drenar heridas, desactivar compulsiones, por una parte, pero por otra, debe darse un trabajo teológico que verifique que en realidad los nuevos conceptos de Dios están fundamentados en el Dios que nos reveló Jesús.
En síntesis, los cinco pasos que deben seguirse para limpiar y reconstruir la experiencia de Dios, y pasar del dios fetiche al Dios de Jesús, son:

1. Tener claridad -por lo menos teórica- sobre cuáles son las manifestaciones del dios fetiche y cuáles los rasgos típicos del Dios de Jesús.
2. Reconocer los propios fetiches de dios:
- el inherente a mi compulsión
-los que he recibido culturalmente, o de estereotipos sociales como del Dios varón, el patriarcalismo eclesial.
-3. Entrar en proceso de sanación personal: trabajar la herida, los miedos, las compulsiones.
4. Hacer el trabajo del descubrimiento del Manantial y del Agua Viva, y allí ubicarse en el umbral de la experiencia con el Dios de Jesús.
5. Favorecer una experiencia personal con el Dios de Jesús: desmontar racionalmente los concepto equívocos de Dios y, paralelamente, tener una experiencia personal de encuentro con el Dios de Jesús que le da vida y sentido a nuestro carisma.
Estos cinco pasos, tienen una cierta secuencialidad, es decir, no se dan completamente aislados unos de otros, sino en forma entrelazada; haciendo determinados énfasis en algunos momentos, pero siempre en forma incluyente
-explícita o implícitamente-.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

·         Aleixandre Dolores, Contactar con Dios

·         Juan Pablo II, el rostro de Dios Padre, anhelo del hombre

·         Cabarrús Carlos Rafael, Cuaderno de bitácora, para acompañar caminantes, guía psico-histórico-espiritual, 2ª edición